En este tercer libro perteneciente a la colección de “los misterios de la abadÃa”, el caballero Josse D’aquin tiene que luchar por demostrar la inocencia de la posadera. Un dÃa de mercado con gran afluencia de público nos encontramos con que al caer la noche se encuentran en la posada a un hombre muerto tras haber comido un trozo de carne envenenado y todo apunta a que la culpable es Anne, la pobre posadera.
Josse, que en numerosas ocasiones habÃa ido a esta taberna, la cual aparece en los libros anteriores, y que admira a la persona y a su oficio no puede evitar ayudarla, investigando descubre que ese mismo dÃa otras personas habÃan comido de ese pastel de carne y no les habÃa pasado nada. ¿Es un asesinato buscado o un accidente?. Una vez más el caballero recurre a su buena amiga, la abadesa de Tonbridge para que le ayude a desenmascar al asesino. Nos encontraremos con otros crÃmenes que liaran más la trama.
Una vez más diré que no son novelas que vayan a pasar a la historia pero que si sirven para pasar un buen rato y entretenerse que en ocaiones es lo que buscamos. Mis ediciones son en bolsillo lo cual es aún mejor, pero ahora que me he puesto a buscar la quinta parte me encuentro con que la editoria la ha descatalogado, espero que reconsideren su decisión y vuelvan a imprimir la edición de bolsillo.

Pomponio Flato, “un estudioso de las leyes de la naturaleza, lo que Aristóteles denomina con propiedad un fisiólogo”, en el transcurso de su búsqueda de un agua milagrosa llega hasta Nazaret, donde se ve inmerso, sin desearlo en la resolución que ha tenido lugar en el pequeño pueblo. El sospechoso del crimen no es otro que el carpintero de Nazaret, José, un hombre mucho mayor que su esposa MarÃa con la que además tiene un pequeño hijo Jesús aunque el pueblo pone en duda su paternidad. Al sospechoso se le condena a muerte en cruz por el asesinato del rico Epulón, pero aún no ha sido ejecutado porque al ser el único carpintero que tiene el pueblo, él mismo tiene que hacerse su propia cruz antes de morir en ella. 